Durante la jornada hay tiempo para investigar, crear, conversar, jugar, moverse, encontrarse con el arte, explorar la ciencia y relacionarse con la naturaleza.
Las experiencias pueden tomar formas distintas a lo largo del día: una pregunta que aparece en el grupo puede continuar en una exploración, una conversación puede conectarse con un proyecto y lo que sucede en el entorno puede convertirse en una oportunidad para aprender.
En Cosmo entendemos el aprendizaje como algo que ocurre dentro y fuera del aula, en diferentes momentos y a través de múltiples lenguajes.
Tiempo para compartir la vida en comunidad
El colegio también es un lugar para aprender con otros.
Durante el día, los niños y niñas conversan, trabajan en equipo, juegan, llegan a acuerdos, enfrentan retos y construyen relaciones. Son experiencias cotidianas que también hacen parte de su formación.
Los y las mentoras acompañan estos momentos desde la cercanía, reconociendo las preguntas, intereses y maneras particulares de aprender de cada estudiante.
Así, la jornada no se entiende solamente desde las actividades académicas, sino desde todo aquello que ocurre cuando una comunidad comparte, descubre y aprende junta.