El escuchadero Cosmo: una realidad que late en Quibdó

Hay momentos en los que solo necesitamos que alguien se siente a nuestro lado, nos mire a los ojos y nos escuche. Que nos recuerde, sin prisa, que no tenemos que atravesarlo todo en soledad.

Escuchar como un acto de cuidado es tender un puente hacia la realidad del otro, abrazar la fragilidad de su historia y reconocer su verdad como algo sagrado; es ahí donde la escucha sincera se vuelve consuelo y alivio.

De esa convicción nació el Escuchadero: un espacio de acogida y contención emocional creados originalmente en Medellín, el cual adaptamos desde Transformación Educativa Cosmo y que se articuló con el plan de acompañamiento socioemocional diseñado por la secretaría de educación municipal de Quibdó, para responder a una pregunta urgente: ¿cómo brindar sostén socioemocional a los directivos, docentes y comunidades educativas impactados por el terremoto en Quibdó, Chocó?

El proceso comenzó a la distancia, con encuentros virtuales, y muy pronto echó raíces en el territorio. Viajamos a Quibdó para tejer las primeras sesiones presenciales con rectores y orientadores escolares y docentes de apoyo, cimentadas en una ética profundamente humana:

  • Espacios libres de juicios, consejos no solicitados o etiquetas clínicas. El fin es validar lo que se siente y acompañar desde la empatía.

  • La claridad de reconocer los alcances de la escucha y la responsabilidad de articularse con los protocolos y la red de salud cuando una persona requiere atención especializada.

Toda la metodología se articuló en torno a una premisa esencial: cuidar al cuidador. Antes de sostener a otros, los equipos de orientadores escolares y docentes de apoyo vivieron sus propios encuadres afectivos y rituales de contención para procesar sus cargas emocionales. A partir de ese centro, la propuesta se desplegó en cuatro pilares:

  • Disposición corporal y ontológica: una presencia viva que integra el lenguaje, la postura física y la emoción para reconocer genuinamente al otro.

  • Primeros Auxilios Psicológicos (PAP): el principio de mirar, escuchar y conectar, honrando siempre la voluntad y el ritmo de cada participante.

  • Historias de resiliencia: una exploración guiada por el Yo tengo, Yo soy, Yo puedo, trazando un camino para transitar del dolor hacia la posibilidad y la reconstrucción del futuro.

  • Bitácora de seguimiento: un acompañamiento cercano durante los 15 días posteriores para velar por el bienestar continuo.

Hoy, El Escuchadero late de forma autónoma en las escuelas de Quibdó. Los propios cuidadores replican el modelo, expandiendo una espiral de cuidado, en la que soy un lugar seguro y a mi alrededor creo lugares seguros en donde la resiliencia deja de ser una palabra abstracta y se convierte en una red comunitaria viva que sostiene, acompaña y resignifica el presente.

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